¿Por qué la Acupuntura Cabalística?

Sin duda, aquel encuentro marcó mi historia de una manera que en ese momento no fui plenamente consciente de comprender. Cuando escuché a Alejandro hablar de su retorno a la raíz maya, algo comenzó a moverse en mí. Me pregunté con honestidad: ¿qué sabiduría ancestral de esa magnitud puedo yo aportar desde mi propia tierra? ¿Dónde está el conocimiento profundo de mi querida península ibérica?
Busqué. Revisé tradiciones populares, medicinas transmitidas oralmente, fragmentos dispersos de herbolaria, vestigios celtas, ecos romanos, huellas árabes… pero no encontraba una arquitectura espiritual comparable a la coherencia estructural de la medicina maya o a la grandeza simbólica del Egipto antiguo. Había riqueza, sí, pero dispersa. Sentía que faltaba una columna vertebral metafísica que dialogara de igual a igual con la profundidad oriental que llevaba décadas estudiando.
El segundo gran punto de inflexión ocurrió también en México. En medio de mis viajes, de mis estudios en universidades, de mis incursiones en selvas y laboratorios, apareció en mi camino la obra de Jacobo Grinberg. Su teoría sintérgica me impactó profundamente. No era solo un investigador brillante; era un pensador que se atrevía a cuestionar la estructura misma de la realidad. En la Universidad Estatal del Valle de Ecatepec, la doctora Esperanza me animó a desarrollar trabajos en medicina sistemática y compleja. Aquello encajaba con mi búsqueda de integración.
Comencé a leer a Grinberg con avidez. Compré todos sus libros, sin excepción. Quería entender cómo había llegado a esas conclusiones sobre la conciencia y el campo unificado. Y fue en un pasaje aparentemente sencillo donde menciona su amor por la Cábala que algo se encendió en mí. Pensé: si un hombre de la magnitud intelectual de Grinberg se adentra con respeto en esta sabiduría, algo profundo debe habitar allí.
Sin más, me lancé a explorarla.
Y entonces descubrí algo que me sorprendió profundamente: España había sido uno de los centros más relevantes del pensamiento cabalístico en la historia. De repente comprendí que aquella sabiduría no era ajena a mi tierra; formaba parte de su memoria cultural más profunda. Toledo, Girona, Barcelona, Safed como prolongación… había una raíz que, aunque olvidada, seguía latiendo.
Cuando empecé a leer textos cabalísticos, ocurrió algo que no me había sucedido en treinta y seis años de estudio constante: entendía con una claridad inmediata. Conceptos complejos que en otras disciplinas requerían largos procesos de asimilación, aquí se ordenaban en mi mente con naturalidad. Era como si algo que siempre había estado buscando encontrara por fin su lenguaje.
Y lo más sorprendente no fue la comprensión intelectual, sino la integración. Empecé a ver, casi con asombro, cómo la sabiduría oriental que había estudiado durante décadas dialogaba de manera orgánica con la arquitectura del Árbol de la Vida. El Shen encontraba resonancia en Tiferet. El Hun se iluminaba al comprender los niveles del alma. El Po encontraba eco en las dimensiones más densas de la Néfesh. No estaba forzando la unión; la veía desplegarse ante mis ojos.
Sin darme cuenta, la Cábala dejó de ser un objeto de estudio y se convirtió en una experiencia preciosa. Compré libros antiguos, ediciones modernas, textos clásicos, comentarios contemporáneos. Estudié Cábala y psicología de la mano de Mario Sabán, profundizando en la dimensión existencial del Árbol de la Vida. Y comprendí algo decisivo: estaba entrando en la tercera etapa de mi vida.
Si dediqué quince años a desarrollar la Acupuntura Científica Integrativa —el cuerpo—, y quince más a consolidar la PsicoNeuroAcupuntura —la mente—, ahora el camino me conducía inevitablemente hacia el espíritu.
No por abandono de lo anterior, sino por culminación.
Cuerpo, mente y espíritu no son compartimentos aislados. En el lenguaje de la Medicina China, podríamos hablar de Po, Shen y Hun; en clave cabalística, de Néfesh, Ruaj y Neshamá. Lo que durante años trabajé como fisiología y como psicología pedía ahora una arquitectura espiritual que las integrara.
La Acupuntura Cabalística no es una ruptura con mi trayectoria; es su consecuencia lógica. Es la síntesis de una vida dedicada a comprender al ser humano en todas sus dimensiones.
Cuerpo, mente y espíritu no como eslogan, sino como proceso vivido.
Esa es la verdadera razón.
